jueves, 22 de julio de 2010

Extravagancia

Me desmotivan los apellidos que mueven dinero, las malas intenciones, los niños menores de 12 años y el mal sexo. Generalmente me tranquilizo con música o buenas compañías, paralelo a esto muchos cigarros, y un abuelo. Hace tres años deje de ponerme reloj. Ahora considero una inversión la ropa interior, y los solazos de las mañanas. No como perro callejero, me aburro en las noches y me tomo 6 tintos diarios. Mi sueños están atados a un ticket de avión o en su defecto una cifra mayor de 53. Todavía no me gustan las matemáticas y leer a Freud me puso los pelos de punta. Le aúllo a la luna cada mes. recorrer la ciudad y sentirme sin prisas, los libros viejos, paletas de mango biche y las posiciones que requieren esfuerzo. Algunos lo llaman locura, otros -muchos otros- niñerías, enamoradez, tiempo de reflexionar, impulsos y los demás simplemente: cosa de dos. Yo: cosa mía, así, simplemente. Lo demás es una revolución musical. La luna sonríe, siempre llueve estando el sol de espaldas a mi, la ropa interior nunca esta en oferta y me aseguro semanalmente de ver a Freud.

martes, 20 de julio de 2010

Pa fuera telarañas.

No soy la mujer que te presentaron. No creo en la diplomacia, si de eso se trata. Hoy amanecí sin escrúpulos y francamente hay cosas con las cuales pierdo interés ( como el asunto tuyo). No necesito otro lado de la historia y menos saludar por saludar. Abrazar extraños sin nombres que no son buenos, ni malos ...me quitan aire mañanero.
Soy la escritora de mis propios cuentos, nadie los escribe por mi . Te llenas la boca de palabras que no pesan, no soportas mas estar así.

Posdata: Es mejor callar, cuando no hay nada bueno por decir.

jueves, 13 de mayo de 2010

Moderación.

Uno se debe levantar así. Bastante estropajo en caso de haber tenido tropiezos el día anterior. Lavarse bien las manos para la monotonía que sigue. Usar labial rojo, en caso de situaciones difíciles. Tomar tinto antes del desayuno, y unos cigarrillos que lo acompañen. Lo siguiente es un beso enorme de la abuela. Se lleva algo de dinero en los bolsillos, mas todo lo que se tiene para hacer sobre la espalda.
Como se necesitan energías para veinticuatro horas se aconseja mantener un repuesto bajo su ojo derecho.Uno se debe levantar así.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Impulso.

Lavo sus manos. Guardo el cuchillo en el comedor. Se vistió y limpio la casa. pensó para si misma lo que había hecho esa noche. Armo sus pasos sintiendo vergüenza. Recordó. Recordó con dolor las creaciones de su mente. Se hecho a llorar. Pensó en todo lo que dejo atrás aquella tarde de música alterada, puñaladas siniestras. Busco en su cartera el labial rojo. Seco las lagrimas, evacuadas al ritmo del reloj. Vistió de negro, rindiéndole culto a su invento. Escribió para los demás. Sintió nostalgia por dentro. Revivió malas compañías, inestabilidades, lujurias saciadas, tiempo perdido. Contemplo el paisaje desde la ventana. Encendió un cigarro por la neurosis y los malos sabores. Cobraron vida sus circunstancias. Momentos en los que obro mal. Se repugno por dentro. Deseo acabar con esa mujer, sus impulsos ya no le gustaban. Vomito. El equivalente a veintitrés pastillas de quien sabe que. Sus piernas pegadas al piso del baño, su vestido negro arrugado, el rojo corrido de su boca. Se miro al espejo y no se encontró. Podía escuchar el bajar del agua del baño. Podía sentir todavía sus palpitaciones, los sentidos agudizados, los ojos llorosos. Se minimizo el timbre del teléfono y los gritos de afuera. Minimizo su vida. Miro sus manos amarillentas y se acostó esperando la despedida. Una lagrima mas, confusiones menos. Con ella, el gato que siempre quiso, un par de canciones , acuarelas, buen sexo y un tinto sin azúcar. Por ultimo se quito el labial y miro hacia el techo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Ausente

Las ruedas rechinan contra el pavimento y me recuerdan que no he pegado el ojo. Llevo tres horas esperando, y vos nunca vas a llegar. La cosa es simple es mejor así. Prefiero pensar que no fuiste suficiente, que te falto astucia y convicción para todo lo demás.Una mancha, así lleguen otras que te cubran y sean del color del petróleo. Prefiero pensar que estas con alguien opuesta a mi, que no me diste la talla, que somos muy diferentes. En todo. En como justificamos las cosas y dejamos de recibir las mismas. Prefiero callar todo lo que me he guardado, y empezar a recoger los trozos que callados me esperan encima de mi cama. Repetirme que fuiste una película mas sin un final feliz. Un estado de ausencia eterno que nunca se dejo desplazar por nada mas. Por eso prefiero no estar.

Girasoles.

Se puso de pie. Se acerco hacia la ventana, encendió un cigarro para ver llegar el día. Pensó, sin pausa alguna, lo que tenía para hacer. Divago entre el desayuno con un tinto amargo. Se disfrazo para las compañías, cruzo la esquina. Llevaba un abrigo largo, sus piernas forradas en una piel negra, su cabeza un sombrero la escondía. Tenía unos veinticinco años, labios gruesos pintados de rojo, un misterio por descubrir. Guardaba un avión de recuerdos: Fotografías tomadas en días soleados, vocación de antropóloga, algunos amigos, las heridas de su padre y unas cuantas libras menos. Caminaba cuidadosamente por aquella esquina, el cigarro sentado en sus labios, sus ojos mirando hacia aquella ventana. Hoy es una mujer distinta. Racional, miedosa. Reconoce que alguien en algún lugar del mundo la enamoro, probablemente no será la ultima vez. Amante al chocolate y el sexo casual. Feminista por naturaleza, testaruda, apasionada. Si, increíblemente apasionada. Fiel a las buenas ideas y los hombres barbados. Madrugadora por esencia. Musicalmente contrariada, sexualmente creativa. Se acerca a la ventana nostálgica, desde allí alguien le entrega un girasol. Se puede ver su silueta alejarse, en su mano el girasol, en sus ojos un nuevo comienzo. En su boca, el cigarrillo continua sentado.

Cuenta de cobro.

Me desmotivan los apellidos que mueven dinero, las malas intenciones, los niños menores de 12 años y el mal sexo. Generalmente me tranquilizo con música o buenas compañías, paralelo a esto muchos cigarros, y un abuelo. Hace tres años deje de ponerme reloj. Ahora considero una inversión la ropa interior, y los solazos de las mañanas. No como perro callejero, me aburro en las noches y me tomo 6 tintos diarios. Mi sueños están atados a un ticket de avión o en su defecto una cifra mayor de 53. Todavía no me gustan las matemáticas y leer a Freud me puso los pelos de punta. Le aúllo a la luna cada mes. recorrer la ciudad y sentirme sin prisas, los libros viejos, paletas de mango biche y las posiciones que requieren esfuerzo. Algunos lo llaman locura, otros -muchos otros- niñerías, enamoradez, tiempo de reflexionar, impulsos y los demás simplemente: cosa de dos. Yo: cosa mía, así, simplemente. Lo demás es una revolución musical. Todo es insípido, la luna no sonríe, siempre llueve estando el sol de espaldas a mi, la ropa interior nunca esta en oferta y me aseguro semanalmente de ver a Freud.

Día cualquiera.

Y me pones a escribir, en el lugar menos esperado y con la boca cerrada. Así, totalmente muda mis pensamientos se dispersan y me vuelvo viento. Te tengo presente en cada uno de mis movimientos. Tu respiración aumenta y este nudo en la garganta no deja pensarme. Fría, caótica y silenciosa. Orgulloso, manipulador. Eso éramos, así algún día hubiera querido lo contrario. Te esculco entre mis pensamientos, unos parches en mis ojos no dejan verme y llevo casi 168 horas con la boca cerrada. Aunque si de honestidad se trata han pasado 112 días. Pálida y existencial. Mi cabeza esta llena de pensamientos que no quiero comerme, mis pies no saben exactamente donde pisan y mis ojos carecen claridad. De repente la tarde se hace fría, un hombre recuerda mi nombre y yo de nuevo la imagen tuya. Este reloj avanza, dejándome estática entre la realidad y todos sus derivados. Miedosa, Hasta conmigo misma. Prevenida, de mi propia sombra. Desinteresada en lo que el futuro tenga para Mostar. Engañada. Tal vez tengan razón, El tiempo y las circunstancias no ayudaron, la edad hacían un abismo. Nuestros planetas no se entendieron. Soy demasiado caótica para vos, demasiado peterpanesca, demasiado inconstante. Demasiado.
Ambos buscábamos algo. No lo encontré. Cada día que pasa reconstruyo el perfil del hombre que quiero a mi lado. Me fundo en la oscuridad y termino deshaciendo mis pasos. A veces quiero que te quedes, pero este lugar se redujo y solo tiene espacio para mi. Mis lagrimitas lentamente se secan y voy a tener que empezar ahorrarlas, mas adelante querré usarlas y las abre acabado todas. Seguiré mi camino, de donde esta trazado. Supongo que llegara el día en que duerma el niño, y de una cerveza y muchos cigarros podré mirarte a los ojos y decirte que todo acabo, por el momento aléjate de mi vista.

Sombra

No te necesito, calcularte se me hace imposible, de estudiarte ya estoy cansada y francamente debería tomar un avión, dejar las cervezas, engordar unos kilos ser de nuevo amante de la fruta y temerle a las alturas. Se me agotaron los nuevos anhelos. Recobran imagines a mi cabeza que quisiera borrar, esas que me componen hoy , que no se que día es ni para que estamos. Que puede ser martes en la tarde pero mis ojos siguen viendo tus manos hace ya un par de días. No es necesario desayunarte cada mañana, siempre escondido detrás del café que hacías para vos, predicando una de tus tantas religiones musicales. Esta vez soy la insatisfecha. Dejo atrás las telarañas, los besos a medias, la religión de la que mucho aprendí, los personajes de Web manifestando una realidad distinta a la nuestra, las prisas y los malos concejos. El tiempo se paro, necesito un respiro y bajarme del tren en el que meses atrás me monte suena como la mejor opción, no fue por vos, me dijeron que la música era mejor del otro lado ( para que no lo tomes a mal). Roles. Los de tu cabeza, los que asumís. Religiones de las que solo sos un fanático mas, remojas el cuero en tristeza convirtiéndote en sombra, opacas todas las habitaciones. Succionador de energías, vil reptil. Que el tiempo acompañe nuestras cabezas, desintoxique mi alma y te sensibilice. Que deje de llover, prime el verde en las razones y mi mama se apacigüe. Que el tiempo de la vuelta, que ya va siendo hora.