jueves, 22 de julio de 2010
Extravagancia
Me desmotivan los apellidos que mueven dinero, las malas intenciones, los niños menores de 12 años y el mal sexo. Generalmente me tranquilizo con música o buenas compañías, paralelo a esto muchos cigarros, y un abuelo. Hace tres años deje de ponerme reloj. Ahora considero una inversión la ropa interior, y los solazos de las mañanas. No como perro callejero, me aburro en las noches y me tomo 6 tintos diarios. Mi sueños están atados a un ticket de avión o en su defecto una cifra mayor de 53. Todavía no me gustan las matemáticas y leer a Freud me puso los pelos de punta. Le aúllo a la luna cada mes. recorrer la ciudad y sentirme sin prisas, los libros viejos, paletas de mango biche y las posiciones que requieren esfuerzo. Algunos lo llaman locura, otros -muchos otros- niñerías, enamoradez, tiempo de reflexionar, impulsos y los demás simplemente: cosa de dos. Yo: cosa mía, así, simplemente. Lo demás es una revolución musical. La luna sonríe, siempre llueve estando el sol de espaldas a mi, la ropa interior nunca esta en oferta y me aseguro semanalmente de ver a Freud.
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